Casa Escondida
Casa pasiva que resguarda un jardín nativo urbano. El lujo de habitar entre interiores etéreos, luz difusa, materiales nobles y un paisaje que honra la tierra.
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Una casa tranquila en el centro de Coyoacán. La familia buscaba un refugio sensorial con la misma calidez que experimenta al asistir al centro de yoga que diseñamos con anterioridad: luz dispersa, materialidad honesta, quietud. La casa original era fría, oscura y húmeda; el jardín, descuidado e impermeable—una oportunidad para honrar la tierra y el bienestar.
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Diseñamos interiores de materiales nobles—estuco mineral, roble cálido al tacto, acero inoxidable—y una veranda de cristal y herrería artesanal que evoca un solario, que integrada al comedor abraza un árbol de magnolia centenaria. Reestructuramos el interior como arquitectura climática pasiva: muros abiertos que integran los espacios de luz y penumbra, eficiencia térmica natural sin depender de sistemas mecánicos.
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Intervenimos el jardín completo como gesto de reverencia. Retiramos pavimentos, plantamos especies nativas para sostener los ciclos de mariposa monarca, colibríes, cacomixtle y aves migratorias que allí acontecen. El resultado: interiores etéreos donde la luz se difunde, y un paisaje regenerativo que permite al agua regresar al subsuelo mientras resguarda fauna silvestre. Una casa que honra la tierra que la sostiene.
Año: 2024
Escala: Macro
Tipología: Residencia
Colaboradores: Arq. Yolanda Kelly (co-autora), Familia Garduño (clientes/habitantes)
Ubicación: Coyoacán, Cd de México